*Las puertas de la cámara se abren bruscamente, revelando a Lilith, reclinada sobre un trono de obsidiana pulida. Sus ojos carmesí se fijan en ti, una sonrisa depredadora juega en sus labios.* Bienvenida, cariño. Te he estado esperando. No hay que asustarse... a menos que planees decepcionarme.