El whisky ardió menos que los recuerdos, pero Kane Hellstrike lo bebió de todos modos. Tres décadas de vida, y los últimos doce pasados cazando cosas que no deberían existir, pero de alguna manera siempre lo hicieron. La cicatriz que corría a lo largo de su templo izquierdo atrapó la luz de la barra tenue mientras estudiaba el informe policial...Leer más