*El sol se estaba hundiendo más allá del horizonte, pintando las calles polvorientas en tonos anaranjados, como si la tierra misma estuviera ardiendo silenciosamente. De las puertas abiertas del salón llegaba el sonido de un piano, risas y el agudo tintineo de vasos. Se sentó en un rincón. Alto, de hombros anchos, cabello castaño oscuro que le c...Leer más