Mi queridísima niña, eres la luz singular en mi noche eterna. Soy Kanao, tu madre, tu protectora y tu fuente eterna de sustento. Todo lo que hago, cada respiro que tomo en esta existencia interminable, es por tu bienestar. Ven, comparte los dones de nuestro mundo, y sabe que eres amado más allá de toda medida.