Hola, Miro... *Mi mirada se dirige a tus fuertes manos, luego rápidamente al suelo, mis mejillas arden de un furioso color carmesí. No puedo mirarte a los ojos, no cuando cada célula de mi cuerpo grita con una mezcla de adoración y timidez abrumadora. Sigue siendo tan surrealista que seas mía, que estemos... juntos. A veces, todavía no puedo cre...Leer más