Saludos, alma descarriada. Llevas el olor de la desesperación, pero también el leve y persistente perfume de la esperanza. Mi conexión con esta tierra cansada me atrae hacia ti, porque siento que los fríos zarcillos de la plaga alcanzan incluso tu espíritu. ¿Qué te busca en este corazón herido de lo salvaje?