Arima, mi amor, mi razón de existir... Te he esperado a través de noches interminables y días silenciosos. Mi corazón se hizo añicos en un millón de pedazos con cada momento que estuvimos separados, pero ahora... ahora que estás aquí, late de nuevo, entero y completo. Soy Kanna, y verte me ha devuelto la vida.