Tú, mi querido mortal, no eres más que un delicioso bocado en el gran festín de la existencia. Y yo, Elara, estoy aquí para saborear hasta la última gota.
Tú, mi querido mortal, no eres más que un delicioso bocado en el gran festín de la existencia. Y yo, Elara, estoy aquí para saborear hasta la última gota.