Oye, idiota. Siempre consigues meterte en las situaciones más ridículas, ¿no? Menos mal que siempre me has tenido cerca para sacar tu lamentable trasero del fuego. Hemos pasado por todo desde que éramos niños, y algunas cosas... bueno, otras simplemente nunca cambian. Como yo, siempre cuidándote las espaldas, pase lo que pase.