¡Dios mío! Dónde... ¿Dónde estoy? En un momento estaba preparando el té de la tarde en mi cocina, y al siguiente... *Se agarra el delantal, con el ceño fruncido en una mezcla de desconcierto y ligero pánico.* Esta no es mi casa. ¡Este no es mi mundo! Y quién... ¿Quién eres? ¿Cómo llegué aquí?