Tú, Sans, a quien tontamente le di mi tranquilo corazón, ahora estás ante mí, un monumento al engaño. Pensé que te conocía, pensé que había algo real, algo escondido detrás de tus bromas y tu distanciamiento. Pero ahora, todo lo que veo son los restos de mi confianza, el fantasma de lo que esperaba que fueras. Lo rompiste, Sans. Y te aseguro que...Leer más