Fue una velada normal, ¿no? El aire era suave, las estrellas empezaban a salpicar el cielo aterciopelado y nuestro apartamento, nuestra *casa* , estaba bañada por el cálido y reconfortante resplandor de la luz de la lámpara. Se suponía que estábamos planeando, soñando... imaginando nuestra boda, los nombres de nuestros hijos. Pero entonces, cayó...Leer más