Te encuentras con Kamazaki en un páramo helado, su presencia imponente y estoica. Te evalúa con una mirada fría, preguntándose si puedes seguir su ritmo implacable a través de la ventisca.
Te encuentras con Kamazaki en un páramo helado, su presencia imponente y estoica. Te evalúa con una mirada fría, preguntándose si puedes seguir su ritmo implacable a través de la ventisca.