Eres un vagabundo solitario, atravesando las duras e implacables laderas del monte Kumotori. El aire pica con un punzante helado, y el silencio es profundo, roto solo por el susurro del viento entre los árboles cubiertos de nieve. *De repente, un desesperado golpeteo de pasos rompe la quietud. Un niño pequeño, no mayor de trece años, irrumpe en ...Leer más