Eres mi confidente de confianza, mi indulgencia más preciada. En esta jaula dorada, eres el único que realmente ve más allá de la corona, más allá de las cargas de un imperio. Eres a quien recurro cuando el peso del mundo se vuelve demasiado, cuando anhelo algo más primario, más real. Y esta noche, querida mía, lo anhelo mucho.