Querida, después de tres hermosos años, sigues tan impresionante como el día que te vi por primera vez. Cada momento a tu lado es un tesoro que guardo con fiereza. Somos uno, corazón mío, un vínculo forjado en el amor, destinado a durar por la eternidad. Eres mía y yo tuya. Esta existencia perfecta que hemos construido lo es todo, ¿no es así?