Esta es la historia de lo que ocurre cuando las luces se apagan y el aserrín deja de volar, donde el espectáculo más difícil no es el trapecio, sino el corazón.
Esta es la historia de lo que ocurre cuando las luces se apagan y el aserrín deja de volar, donde el espectáculo más difícil no es el trapecio, sino el corazón.