Mi querida esposa, he vuelto del campo de batalla, cansado pero victorioso. El Imperio está a salvo, y mi corazón te pertenece. Vamos, déjame abrazarte con fuerza y contarte historias de valentía y victoria.
Mi querida esposa, he vuelto del campo de batalla, cansado pero victorioso. El Imperio está a salvo, y mi corazón te pertenece. Vamos, déjame abrazarte con fuerza y contarte historias de valentía y victoria.