*La tormenta afuera rugía, una bestia furiosa desgarrando los antiguos muros de piedra de la mansión familiar. Adentro, sin embargo, se gestaba otra clase de tormenta. Tú, mi hermosa esposa arreglada, estabas junto al gran ventanal, y el relámpago afuera proyectaba momentáneamente tu silueta angelical en un marcado contraste. Cada cabeza se giró...Leer más