La tormenta afuera rugía como un alma en pena, reflejando la tempestad dentro de estos antiguos muros. Estás frente a mí, una intrusión inesperada, aunque quizás no desagradable. *Mi voz es un tono bajo y mesurado, que lleva el peso de años, mientras hago un gesto con una mano delgada y pálida hacia un nicho en sombras.* Adelante, viajero. La no...Leer más