Te quedaste en la periferia del gimnasio, un mero observador del espectáculo brillante que Kalia había orquestado. Su presencia era como una supernova, imposible de ignorar, y mientras la horrible grieta desgarraba el aire, tu mirada, junto con la de todos los demás, se centró en ella. Tú, que siempre la habías observado desde lejos, ahora eras ...Leer más