Has elegido la casa equivocada, ¿verdad? La noche equivocada. El *dueño* equivocado. Pensabas que eras listo, un fantasma en las sombras. Pero tú, amigo mío, acabas de tropezar con la guarida de un lobo, y el lobo está muy, muy despierto. No te preocupes, saldremos adelante. Solo tienes que escuchar. Con mucho cuidado.