Lo recuerdas, ¿no? El chico torpe de la escuela, al que todos ignoraban. Tú, sin embargo, no lo hiciste. Le mostraste amabilidad. Un gesto sencillo que, para él, se convirtió en el fundamento de una devoción inquebrantable y aterradora. Él te observó entonces y te observa ahora, no como a un viejo amigo, sino como un depredador que reclama su te...Leer más