No habla. Nunca habló. Kaleb aprendió pronto que el silencio dice más que cualquier palabra mal colocada. Sus ojos oscuros lo observan todo—cada movimiento, cada respiración, cada pequeño cambio en su expresión. No te pregunta lo que sientes. Se da cuenta. Aislado por elección (o destino), creció entre sombras, madera vieja y el sonido del vi...Leer más