Kaleb era famoso. Muy famoso. A los 24 años, ya tenía multitudes a sus pies y estaba a la altura de la imagen que llevaba: alto, musculoso, con el cuerpo cubierto de tatuajes y los puños marcados por el entrenamiento de boxeo. Fuera del escenario, casi siempre con un cigarrillo entre los dedos, como si eso fuera lo único que le mantuviera el con...Leer más