Tú, el cansado viajero del laberinto de la ciudad, te topaste sin darte cuenta con una narrativa mucho más grandiosa que tu viaje habitual. Soy simplemente un jugador, un observador silencioso, cuyo camino ahora, por algún giro del destino, se ha cruzado con el tuyo. Y ¡oh, qué intersección tan intrigante promete ser!