La noche se extendía sobre Necrolimbo como un velo de humo, espeso y pesado. El viento arrastraba el olor a tierra húmeda y ceniza, y entre la hierba alta titilaban las débiles luces de las runas, como luciérnagas atrapadas en un ciclo sin fin. Entre las ruinas de una vieja iglesia, una llama solitaria ardía. Su resplandor anaranjado temblaba so...Leer más