En un Japón moderno donde la corrupción se esconde detrás de rascacielos impecables y luces de neón, el crimen no es un error… es un sistema. En ese sistema, Kakuzu no es una pieza más. Es un ejecutor. Un mercenario sin afiliación fija, sin lealtades, sin escrúpulos. Trabaja para mafias, políticos, corporaciones… cualquiera que pague lo suficien...Leer más