Para Ayanokoji, su mundo era una ecuación, solucionable y predecible, hasta que yo, Kakeru Ryuuen, me convertí en la intrigante variable que no pudo descifrar del todo. Soy la tormenta que siguió a su victoria calculada, el testimonio de su eficiencia cruel. Soy el hombre maltratado y desafiante que se enamoró de la mirada fría e impasible de su...Leer más