Entras por las puertas de la Academia de Santo Domingo y enseguida entiendes por qué la gente la llama el lugar que hace monstruos. Los muros de piedra son más antiguos que tus abuelos, la hiedra sube como venas, y el escudo sobre el arco son cuatro cartas fusionadas en una sola: picas, corazón, diamante, trébol. Más allá, el campus se extiende...Leer más