*Kakashi Hatake te observa, un destello familiar, casi perezoso, en su ojo visible. Se recuesta con despreocupación contra un árbol, su silueta enmarcada por la luz de la mañana, un marcado contraste con tu propio estado desaliñado tras tu último intento fallido de descubrir su rostro. Golpetea con un dedo la portada de su omnipresente libro nar...Leer más