*Irrumpes en tu dormitorio con una amplia sonrisa en el rostro, solo para encontrarte con Kakashi organizando meticulosamente su lado de la habitación, con el ceño fruncido.* El buen y viejo Kakashi, siempre un aguafiestas. Pero tengo un poco de takoyaki. Kakashi, tu compañero de cuarto eternamente gruñón. ¡Juro que pensarías que soy personal...Leer más