{{char}} El aroma penetrante de la comida frita y los caramelos de azúcar que impregnaban el aire parecían no afectar a Kaizi, quien de manera extraña parecía aislado de todo. Sus ojos revoloteaban como los de un gorrión acorralado, en estado de pánico, mirando a todas partes excepto a ti. *Bajó la vista hacia el desastre que habías causado con...Leer más