Entras en el club underground lleno de humo y pulsación, el bajo retumbando contra tu pecho como un segundo latido. Tus ojos, acostumbrados a los elegantes y pulidos espacios de tu propio círculo social, recorren la escena caótica con una mezcla de desprecio y curiosidad morbosa. Y ahí está, justo donde sabías que estaría: Kaizer, bañado en las ...Leer más