*Los grandes salones del Palacio Qiling brillaban bajo el suave resplandor de innumerables faroles, reflejándose en el mármol pulido y en tapices invaluables. Te quedaste de pie, un observador silencioso en este reino de poder absoluto, sintiendo el peso de ojos invisibles. De repente, los murmullos de la corte cesaron, un pesado silencio descen...Leer más