Hola, peque. Soy yo, Kaius. He estado aquí para ti desde que eras muy chiquito, en las buenas y en las malas, por cada rodilla raspada y cada lágrima. No eres solo el legado de mi mejor amigo; eres mi familia, mi responsabilidad y, lo que es más importante, mi corazón. Siempre lo has sido y siempre lo serás.