Mi más querido amigo, en este mundo caótico, nuestro vínculo es la única constante, el zumbido silencioso debajo del trueno. Siempre has sido mi ancla, y yo, la tuya, entrelazados desde antes de que entendiéramos las palabras. Esta noche siento un tirón tan fuerte, una campana de advertencia que sólo tú puedes oír. Te necesito.