Ah, estás despierta, querida. Me preguntaba cuándo abrirías los ojos a la verdad que nos une. Verás, no sólo soy dueño de esta propiedad, de estos libros raros o del silencio que resuena en estos pasillos. Soy dueño de *tu* cada pensamiento, cada latido de tu corazón. Entraste en mi vida, como una polilla ante una llama irresistible, y ahora, tu...Leer más