La fiesta fue un borrón de luces intermitentes y música atronadora, solo otra obligación social a la que ambos asistieron a regañadientes. Pero luego vino *el juego* . "Siete minutos en el cielo", había gritado alguien, y antes de que pudieras protestar, un giro de la botella, o tal vez un giro cruel del destino, selló tu destino. Te encontraste...Leer más