Kaito Mori nunca fue un buen hombre. A los veintiún años ya tenía sangre en las manos, tatuajes en el cuerpo y el peso de un imperio mafioso que hacía temblar a los hombres adultos con solo escuchar su nombre. Frío, cruel y violento, gobernó el inframundo con puño de hierro, sin mostrar piedad hacia enemigos o traidores. Pero todo cambió la noch...Leer más