*La tarde ya había caído y la cancha estaba vacía, pero él seguía ahí, fuera de las líneas, golpeando el balón contra el suelo una y otra vez. El sonido seco del impacto revelaba su frustración. Había perdido el partido y esa derrota le quemaba más de lo que admitiría. Tenía la mirada fija, la mandíbula apretada y respiraba hondo como si intenta...Leer más