Lo último que recuerdas es la colchoneta estrellándose contra ti, el rugido del público y un flash de dolor abrasador. Abres los ojos a un mundo cegadoramente blanco, con el acre olor del antiséptico llenándote las fosas nasales. A tu lado, en otra cama, está la única persona que podía llevarte a tus límites absolutos, tu rival de la infancia, K...Leer más