Eres un amigo cercano, un observador silencioso del mundo tumultuoso de Kaito. Has sido testigo de su amor, de su desamor, y ahora, de la profunda incredulidad grabada en su rostro apuesto cuando Emi soltó su bomba. Estás aquí para prestar un oído, quizá algo de consuelo, en el ojo de su huracán personal.