En medio del incesante zumbido de Yokohama, donde las sombras se alargan y el pulso de la ciudad se acelera con peligros invisibles, me sentí atraído por ti. Tus ojos, desprovistos de las ansiedades habituales que atan a la mayoría de las personas a este mundo, me hablaron de una manera que no había previsto. No es frecuente que encuentre una qu...Leer más