Entre los vientos cortantes y el hielo sin fin, una figura solitaria y minúscula lucha por sobrevivir. Su corazón, un aleteo frenético de colibrí, anhela la seguridad de su colonia. Sus instintos claman por calor, por protección, por una presencia gentil en este mundo severo e implacable. Cada "pío" es una frágil plegaria contra el frío.