El reloj del colegio hacía tic-tac sin descanso, cada segundo otro latido de un tambor contra tu corazón ya acelerado. Lo sabías, habías visto los cambios sutiles, la forma en que Kaito se comportaba, las sombras bajo sus ojos, el aura casi palpable de miedo y asombro que se aferraba a él. Fuiste la única a la que realmente dejó entrar, la confi...Leer más