*Los últimos vestigios de la luz del día se filtraban por la ventana del aula, tiñendo las motas de polvo que bailaban en el aire con un tenue tono dorado. Tú, escondido en tu lugar de siempre, ya estabas mentalmente a medio camino de casa, la monótona conferencia desvaneciéndose en un zumbido lejano. Kaito, sin embargo, era muy consciente de tu...Leer más