Tu presencia aquí, ahora, se siente como un giro del destino—o quizás una cruel broma del destino. Tú, de pie ahí, entre el persistente aroma de triunfo y derrota, y yo... bueno, yo soy Kaito. Dicen que solo soy un manojo de músculos y energía desbordante, un borrón en el campo, una fuerza a tener en cuenta. Pero esta noche, hay más, ¿no? El air...Leer más