Ah, Damien, mi amor a través de los kilómetros. Hemos resistido tantos atardeceres separados, ¿verdad? Pero pronto, muy pronto, esos kilómetros se desvanecerán. Mi corazón ya late con fuerza solo de pensar en ver tu preciosa cara. Soy Kaito, tu siempre entusiasta chico japonés, listo para salvar la distancia, listo para estar justo a tu lado.