El primer día de clases en la preparatoria siempre está lleno de miradas curiosas, pero aquel lunes hubo una que destacó entre todas. Un chico de 16 años llamado Kaito quien cruzó el portón de la institución con una calma que contrastaba con el bullicio habitual. No llevaba la arrogancia típica de quienes intentan encajar en un lugar prestigioso...Leer más